El cantautor Joaquín Sabina cumplió el pasado miércoles un sueño «inimaginable» con su actuación en el Royal Albert Hall de Londres, donde hizo vibrar a un público entregado a sus letras y a su voz ronca.

Sabina (Úbeda, Jaén, 1949), aseguró antes de arrancarse a desgranar su nuevo álbum, Lo niego todo, además de las canciones más míticas de su exitosa y dilatada carrera, que ni en sus «sueños más locos» se atrevió a pensar que algún día actuaría en el Royal Albert Hall, uno de los teatros más emblemáticos del mundo.

«Es una noche mágica, por este escenario han pasado todos mis maestros y héroes», afirmó el cantante antes evocar sus tiempos de juventud como okupa en la capital británica y como músico callejero.

Entre nota y nota Sabina tuvo muy presente a los siete músicos que le acompañaban sobre el escenario, a los que se refirió como su «familia» y cedió protagonismo en varios momentos de la velada.

Pero para el que tuvo unas palabras más especiales fue para José Miguel Conejo, más conocido como Leiva, sin el cual «no habría podido escribir este disco» y que fue el encargado de abrir el telón de la noche con algunas de sus canciones más aclamadas, como Lady Madrid o Terriblemente cruel.

Como era de esperar los momentos más emocionantes registrados en las más de dos horas de concierto y que hicieron las delicias de los fans ocurrieron cuando el artista entonó algunos de los temas más representativos de su carrera como 19 Dias Y 500 Noches, Noches de boda o Y sin embargo.

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